Una vez diseñada la OPV hay que venderla. Esta es la segunda fase de la salida a bolsa, que suele durar poco más de un mes. Durante este tiempo, y en ocasiones más, los colocadores de los títulos se esfuerzan por convencer a los inversores minoristas e institucionales de los méritos de la inversión.
La comunicación es uno de los factores que mayor impacto pueden tener en el éxito de una salida a bolsa. Diversos estudios han demostrado que son la coordinación y la vocación de transparencia las claves de la estrategia de comunicación de toda operación de este tipo, valora cómo la empresa debe prestar especial atención a toda la información que se produzca a lo largo del proceso sobre la compañía, sensible o susceptible de inferir en la buena marcha de una OPV. Muchas operaciones fallidas tienen su explicación en que las compañías no supieron contrarrestar la corriente de opinión negativa sobre las OPV en general, y sobre su propia realidad empresarial en particular.
A partir de la información obtenida en la etapa anterior, se elabora un paquete informativo que responda a las dudas de los potenciales inversores. También se establecen campañas de marketing y publicidad que resalten las ventajas y los incentivos de la operación.
Se identifican los inversores institucionales que ya poseen inversiones comparables o que por su estrategia de negocio pueden constituir compradores potenciales. Entonces se presenta la operación a un grupo escogido de analistas institucionales (entre los que sobresale el analista de la firma coordinadora de la operación), cuyos comentarios serán definitivos a la hora de fijar el rango de precios. Se elabora la presentación y el itinerario del roadshow, en el que durante una o dos semanas los responsables de la empresa viajan junto con los banqueros o asesores de la OPV por diversas ciudades presentando la OPV y respondiendo a las preguntas de los inversores, generalmente institucionales.
En muchos países, en esta fase se fija el rango de precios no vinculante, que deberá establecerse antes del registro del folleto.
Los precios para los tramos minorista e institucional no tienen porqué ser iguales. En ocasiones, sobre todo en el caso de empresas públicas, las compañías favorecen a los primeros en perjuicio de los últimos mediante incentivos, descuentos, etc. Como compensación, los inversores institucionales suelen recibir una asignación de títulos más favorable.