Ejecución de la OPV

Ejecución de la OPV

Esta es la tercera fase de la salida a bolsa. En la ejecución de la salida a Bolsa es clave la actuación de los responsables de la operación en su conjunto, que deben tener capacidad para desarrollar la operación y llevar a cabo una auténtica labor de asesoramiento al emisor en temas tales como:

  • estrategia de marketing, publicidad e incentivos;
  • coordinación de la documentación, folletos, contratos, etc.;
  • calendario global de la operación: momento más adecuado para cada acción;
  • estructura de la oferta y distribución de los tramos;
  • coordinación del cierre y control de la estabilización del precio final;
  • posible redistribución de los tramos y asignación de acciones;
  • elaboración del “equity story” y posicionamiento de la compañía;
  • coordinación de la visitas premarketing, presentaciones en mercados de capitales extranjeros ante analistas e inversores institucionales;
  • mantenimiento del libro global de órdenes;
  • fijación final del precio;

En definitiva, en la ejecución de la operación es preciso controlar los principales factores clave para tener éxito en una salida a Bolsa:

  • Elección del momento adecuado
  • Volumen de la operación
  • Porcentaje de acciones que salen a Bolsa
  • Liquidez de los títulos
  •  Precio de salida

Es la última y más corta etapa. Se fija el precio para la colocación de las acciones (decisión consensuada entre la empresa y los bancos de inversion y/o firmas especializadas) y se adjudican los títulos. En caso de exceso de demanda, se prorratea en función de las órdenes recibidas.

Tras el lanzamiento, queda realmente las obligaciones más importantes, pues la cotización en bolsa obliga a realizar suministros periódicos (la evaluación, los reportes, los ajustes, etc) de información y mostrar una transparencia que antes no era necesaria.